Los kurdos denuncian que Turquía impide el paso a miles de refugiados sirios

Suruç (Turquía), 24 sep (EFE).- Miles de kurdos del norte de Siria que huyen de los yihadistas del Estado Islámico siguen esperando sin comida ni agua en la frontera, sin poder pasar a Turquía, denunciaron hoy los refugiados.

Suruç (Turquía), 24 sep (EFE).- Miles de kurdos del norte de Siria que huyen de los yihadistas del Estado Islámico siguen esperando sin comida ni agua en la frontera, sin poder pasar a Turquía, denunciaron hoy los refugiados.

“Abrieron la frontera durante un día, pero desde entonces los soldados ya no dejan pasar a nadie”, aseguraron a Efe varios refugiados en el sur de la provincia turca de Sanliurfa.

Las autoridades turcas mantienen abiertos dos accesos, pero hay importantes aglomeraciones de refugiados frente a Zahwan, a una decena de kilómetros al este de Kobani (Ain al Arab, en árabe), que no pueden alcanzar esos cruces y esperan desde hace días, explicó a Efe Faruj, un refugiado que llegó en la primera oleada el viernes.

“Un hijo mío, de nueve años, se asustó al ver a los soldados y se escapó para irse con su abuelo y ahora ya no puede venir, ni yo puedo ir a verle”, añadió.

“Para ellos, es difícil ir hasta Kobani y buscar los pasos que siguen abiertos, porque las bombas del Estado Islámico pueden caer en cualquier parte”, relató.

De hecho, durante varias horas se podían escuchar en breves intervalos las detonaciones de morteros del cercano frente.

Turquía, que ya acoge a más de un millón de refugiados sirios que huyeron de la guerra civil en su país, ha recibido desde el pasado viernes un éxodo de al menos 130.000 kurdos que buscaban cobijo ante el avance de los extremistas.

Sin embargo, la llegada de refugiados a suelo turco ha sido hoy menor que en los pasados cinco días.

Todos los desplazados están convencidos de que caer en manos de los yihadistas significará su muerte. “Para ellos, los kurdos somos todos infieles; cortan la cabeza a todos los kurdos que se encuentran, sean niños o viejos”, afirmó Faruj.

Millares de coches aparcados frente a Zahwan son muestra de la estampida que provoca el miedo al EI, y algunos ofrecen ahora abrigo a quienes llegaron después del cierre de la verja fronteriza.

Su situación es difícil, explican los refugiados, ya que sus pueblos ya están en manos del EI o en zona de combate y no tienen acceso a comida.

Efe pudo comprobar cómo los soldados turcos impidieron a un anciano, también recién llegado, entregar un paquete de pan a sus hijos, al otro lado de la alambrada, en el lado sirio.

Los soldados que vigilan la linde aseguraron a Efe que las personas sí pueden cruzar -al contrario que coches y animales- por los dos accesos abiertos, pero no permiten a nadie acercarse a la verja para hablar con quienes están al otro lado.

A esta zona tampoco llegan los voluntarios de la AFAD, la agencia de emergencias turca que atiende a los refugiados en el pueblo de Suruç.

Sólo los campesinos de la zona y voluntarios kurdos llegados de otras provincias turcas llevan algo de comida o agua a cientos de personas dispersas en campo abierto, donde se protegen con chamizos, fardos de mantas o alguna lona contra el viento racheado que los cubre de polvo.

Como todos los kurdos de la zona, Faruj está convencido de que Turquía hace causa común con el yihadista Estado Islámico y que por eso abandona a los refugiados a su suerte.

“Nosotros somos pobres, no estamos metidos en política, no queremos ni al Estado Islámico, ni al PKK (la guerrilla kurda de Turquía) ni al YPG (las milicias kurdas de Siria) ni a nadie. Pero aún así, vienen a matarnos”, se queja.

Matiza que el YPG, en todo caso, son kurdos locales que luchan para defender su tierra contra los yihadistas, y desmiente que las milicias de Kobani hayan forzado a nadie a combatir.

“Mantienen la puerta abierta a voluntarios, pero nadie está obligado”, asegura.

En el hospital público de Suruç, el pueblo turco más cercano a Kobani, reciben tratamiento varios guerrilleros kurdos heridos en los combates contra el EI.

“Hoy han venido cuatro”, asegura un enfermero voluntario, que ha acudido a Suruç desde otra provincia.

Uno de ellos es Ismail, de profesión herrero, un joven de 25 años que fue herido tres veces en los últimos días.

“Primero en la cabeza -muestra una brecha apenas cicatrizada, donde le rozó la bala- y seguí combatiendo. Luego en el abdomen, y también seguí en el frente. Pero finalmente me dieron de pleno en la barriga y tuvieron que evacuarme y operarme”, explica.

Los milicianos heridos son transportados hasta la frontera turca, donde son recogidos por ambulancias municipales y trasladados al hospital.

Según Ismail, hoy es el primer día que los yihadistas han perdido terreno frente a los guerrilleros kurdos en Siria.

“Los primeros días avanzaban, luego el frente se estabilizó. Ahora han empezado a retroceder”, relata, confiando en que Kobani no caerá en manos del EI. En cuanto esté bien, “por supuesto” que volverá al frente, asegura.

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