niña llora en frontera

Crece la ola de críticas a Trump por separar a familias inmigrantes

Aumenta la indignación pública por las historias traumáticas de familias desgarradas y niños concentrados en centros de detención.

  (POLÍTICA PARA MI).- La tragedia que vive Ignacio Villatoro, su esposa y cuatro hijos que vinieron a Estados Unidos para escapar de la violencia en Guatemala es símbolo de lo que está ocurriendo bajo la política del gobierno de Donald Trump de separar a las familias inmigrantes.

Mientras Villatoro, de 41 años, vive dentro de un santuario en Tijuana, México, su esposa está en un centro de detención en Texas, mientras que su hijo de 20 años está recluido en otro de California, y sus tres hijos menores –de 13, 6 y 2 años- están en una instalación en Nueva York.

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“Mi alma está rota”, dijo Villatoro a la cadena de noticias CNN. “Es una tortura. Me siento atrapado”.

En el último mes, Villatoro ha perdido peso. Dijo que no puede comer, que no puede dormir. El dolor y la agonía se apoderan de la noche, y él se revuelve en su cama.

TRAGEDIA EXTENDIDA

La tragedia de Villatoro se extiende a la que viven actualmente los padres de 1,995 niños que, según el propio gobierno, han sido separados de sus familias durante las últimas seis semanas, como producto de la política de “cero tolerancia” de la administración Trump.

La indignación pública que ha creado la política aumentó durante el fin de semana después de que las autoridades permitieran el acceso a la prensa de varios centros de detención donde están alojando niños en Texas y California.

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En un viejo almacén en McAllen, Texas, cientos de niños esperan su destino dentro de una serie de jaulas creadas por cercas de metal.

Una de las jaulas tenía 20 niños adentro, reportó un periodista de CBS News. Dispersados alrededor habían botellas de agua, bolsas de papas fritas y grandes láminas de aluminio destinadas a servir como mantas.

Las separaciones de padres e hijos indocumentados se está convirtiendo en la prueba más emotiva y políticamente impredecible del esfuerzo del presidente Trump por cambiar el carácter de Estados Unidos.

OLA DE INDIGNACIÓN

A medida que crece la indignación por las historias traumáticas de familias desgarradas, la gran pregunta de esta semana en Washington es cuánto tiempo podrá el gobierno seguir imponiendo  la polémica práctica en medio de la creciente ola de críticas.

Aunque la Casa Blanca siguió insistiendo este lunes en que los demócratas son culpables de la separación forzosa de niños inmigrantes de sus padres, el disgusto por la política siguió desarrollándose, incluso entre algunos republicanos.

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Las principales figuras de ambos partidos exigieron el domingo al presidente que detenga la práctica de separar a los niños de sus padres cuando son aprehendidos en la frontera.

El legislador Bill Nelson y otros 39 senadores enviaron una carta al mandatario en la que le piden que ponga fin a la poolítica.

La senadora republicana Susan Collins, de Maine, resumió la política del gobierno.

“Lo que la administración ha decidido hacer es separar a los niños de sus padres para tratar de enviar un mensaje que, si cruzas la frontera con niños, tus hijos te serán arrancados“, dijo durante una entrevista con CBS.

“Eso es traumatizante para los niños, que son víctimas inocentes. Y es contrario a nuestros valores en este país”, agregó.