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El día en corte de inmigración de una hondureña de 2 años

Fernanda es un ejemplo de la crisis de separación de familias

Fernanda Jacqueline Dávila fue separada de su abuela, con quien llegó a la frontera sur de los Estados Unidos a finales de julio. Fernanda tiene 2 años, y este fue su día en la corte de inmigración.

Este martes, el New York Times dio a conocer la desgarradora crónica del día en la corte de inmigración de la pequeña Fernanda, originaria de Honduras, como solo uno de los ejemplos de cómo las nuevas políticas migratorias de la administración de Trump han convertido situaciones como la de ella, en algo convencional.

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Durante los últimos dos meses, Fernanda se ha mantenido separada de su familia, en un albergue, comunicándose únicamente con un trabajador social y traductores antes de presentarse ante la corte que decidiría qué pasaría en su futuro.

De enormes ojos, pequeño cuerpo, corta vida pero una larga y nada grata experiencia, Fernanda conmovió hasta las lágrimas a más de uno en la sala 14 de la corte de inmigración, a cargo de la jueza Randa Zagzoug.

Tan solo ese día, Fernanda era la niña número 26 de casi 30 menores de edad que se presentarían en la corte.

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La jueza Zagzoug comenzó a trabajar en 2012, y desde entonces ha tenido que lidiar con miles de casos de niños inmigrantes que llegan, en muchas ocasiones, por sí solos hasta la frontera, enviados por sus padres y familiares en un intento desesperado para que consigan asilo y salgan de las condiciones en las que se encuentran sus países de origen.

No obstante, la política de inmigración de la administración de Trump, más severa, que separa a niños de sus familias y que pone muchas más trabas para continuar el proceso ya sea de deportación, asilo o entrega a familiares en los Estados Unidos, ha hecho que casos como los de Fernanda tengan llenos los refugios para niños inmigrantes.

Fernanda estaba en uno de los grupos “con suerte”, pues era atendida por un asilo que le permitía volver a su casa temporal en las noches, aunque debía permanecer en custodia oficial durante el día.

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De acuerdo a abogados, trabajadores sociales y activistas, aunque la presencia de menores de edad en la corte de inmigración era algo común, eran sumamente extraños los casos en los que los niños eran menores de 6 años. Eso cambió en la nueva administración.

Además de ello, la nueva administración exige que familiares que busquen obtener custodia de los niños detenidos en centros de inmigrantes, deben pasar por varias pruebas que incluyen revisión de antecedentes y toma de huellas digitales. Es decir, el proceso es mucho más tardado y largo, provocando que niños pasen meses separados de sus familias aunque ya hayan sido localizados.

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Fernanda, de dos años, es hija de una madre adolescente y su padre murió meses antes de que ella naciera. En Honduras, es la familia de su difunto padre quien más se encarga de ella, aferrándose al recuerdo de su hijo. No obstante, si abuela materna, sin aviso previo, tomó a Fernanda y se la llevó a la frontera para cruzar a los Estados Unidos y darle una mejor vida a su nieta.

Los abuelos paternos de Fernanda aseguran que se trató de una estrategia fundada en la creencia de que conseguir asilo es más sencillo si se hace acompañado de un menor de edad.

La jueza Zagzoug, quien soltara un involuntario “aww” cuando vio a Fernanda sentada en la corte con la ayuda de una plataforma para alcanzar a sobresalir de la mesa, aprobó que la niña fuera devuelta a sus abuelos, en Honduras.

Fernanda, aunque más cerca de volver a casa, debe pasar por más obstáculos de la actual administración. 

Inmigración, Separación de Familias