Con multa y sin beneficios: la reforma migratoria de Jeb Bush

Con multa y sin beneficios: la reforma migratoria de Jeb Bush

Sin la ciudadanía, pagando una multa y renunciando a la ayuda del gobierno federal, Jeb Bush habló de ayudar a los 11 millones de inmigrantes indocumentados en el país.

Los Ángeles, (ENTRAVISION).- En una entrevista totalmente en español con el periodista José Díaz Balart, el precandidato republicano Jeb Bush habló de “sacar de las sombras” a los 11 millones de inmigrantes indocumentados en el país concediéndoles un “estatus legal” siempre y cuando cumplan con ciertos requisitos.

“Pagan impuestos, una multa pequeña, aprenden inglés, no reciben beneficios del gobierno federal y salen de las sombras, reciben un estatus legal después de una temporada”, explicó el exgobernador de Florida.

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Bush, cuya esposa es de origen mexicano, estuvo en su momento de acuerdo con ofrecerle una vía a la ciudadanía a los millones de inmigrantes en el país, pero cuando las críticas por parte de los republicanos más conservadores se agudizaron, Bush cambió su postura. Ahora explica que la medida óptima sería ofrecerles solamente un “estatus legal”.

Aun con este cambio de opinión, el exgobernador de Florida se es uno de los precandidatos republicanos más moderados en cuestión de reforma migratoria. “Mira, primero, llegar aquí legal tiene que ser más fácil que llegar aquí ilegal”, le dijo a Telemundo, diferenciándose así de algunos de sus contrincantes más radicales (como Rick Santorum) que piensan que incluso la inmigración legal es un problema que amenaza los empleos de los ciudadanos estadounidenses, o como Donald Trump que asume que los inmigrantes mexicanos son en su mayoría criminales y violadores.

Entre los 16 precandidatos republicanos, que en su mayoría se inclinan por deportaciones masivas y muros divisorios, Bush puede ser uno de los más comprensivos con la situación de los inmigrantes indocumentados. Sin embargo, sus contrincantes demócratas (todos los cuáles apoyan una vía completa a la ciudadanía) no dejarán de criticarlo por esta postura a medias, como lo hizo Hillary Clinton al declarar que la concesión de un “estatus legal” era convertir a los inmigrantes en ciudadanos de segunda clase.